23 Temmuz 2016 Cumartesi

Introducción

Introducción

Hay muchas personas que no tienen fe en el Córan a pesar de que suponen que son buenos creyentes. Adhieren a ilusiones y llevan una vida contradictoria y deficiente rechazando tomar el Corán como guía, aunque es el único Libro que les provee de un conocimiento auténtico y de las claves más perfectas de la creación de Dios. Cualquier información al respecto que no se base en el Corán resulta contradictoria y por lo tanto engañosa e ilusoria. Por lo tanto, quienes no adhieren al Corán viven en el error. En el Más Allá estarán condenados a un castigo eterno.
En el Corán Dios comunica a la humanidad muchas cuestiones claves, además de las oraciones, mandamientos, prohibiciones y altas normas morales. La persona atenta puede ser testigo de las mismas a lo largo de su vida. Y como dijimos, la única fuente que las brinda es el Corán, por lo que independientemente de la inteligencia, erudición o sagacidad humanas, no se las podrá hallar en ningún otro lugar.
Es Dios Quien dispone que unas personas puedan comprender algunos de los mensajes ocultos en el Corán. Quienes no se preocupan por ellos, llevan una vida problemática y nunca entenderán las causas de sus aflicciones. Por el contrario, quienes estén atentos a esas claves coránicas, gozarán de una vida agradable.
Por eso mismo, el Corán es claro, de fácil comprensión y bastante directo. Allí Dios manifiesta:

   
 
¡Hombres! Os ha venido de vuestro Señor una prueba (mediante la Revelación). Y os hemos hecho bajar una Luz (el Corán) manifiesta. A quienes hayan creído en Dios y se hayan aferrado a El, les introducirá en Su misericordia y favor y les dirigirá a Sí por una vía recta. (Corán, 4:174-175)
 
   
Sin embargo, gran parte de los humanos, aunque sean capaces de resolver los problemas más complicados y llevar a la práctica las filosofías más desconcertantes y ambiguas, no son capaces de captar los comunicados claros y simples del Corán. Y como explica el Libro, este mismo hecho es un misterio importante. La muerte se nos acerca inevitablemente día a día aunque seamos impotentes para comprender la naturaleza fugaz de la vida temporal. Esas claves del Corán son una gracia para los creyentes, en tanto que representan un tormento para los incrédulos, en este mundo y en el otro. Dios se refiere a ello en un versículo:
   
 
Hacemos descender, por medio del Corán, lo que es curación y misericordia para los creyentes, pero esto no hace sino perder más a los impíos. (Corán, 17:82)
 
   
Este libro se ocupa de temas a los que se refieren algunos versículos que Dios ha revelado a la humanidad en puridad. Al leerlos y ser atraído por ellos, se debe indagar sobre sus propósitos recónditos, evaluando todo a la luz del Corán. Entonces se comprenderá con entusiasmo que esos temas coránicos claves abarcan la vida en este y en el otro mundo.
Podemos ver la manifestación de esas claves de Dios desde el momento en que nos levantamos a la mañana. Para percibirlas sólo tenemos que estar atentos, volvernos a Dios y meditar. Entonces comprobaremos que esta vida no depende para nada de las leyes perjudiciales que muchos adoptan y que las únicas válidas y con autoridad son las de Dios. Esta es una clave muy importante. En gran cantidad de las reglas y prácticas adoptadas por la gente durante siglos como verdades inmutables no hay nada de bueno. En realidad, dichas personas sufren de un gran engaño. La verdad es la que está revelada en el Corán y cualquiera que lo lea sin prejuicios ni mala voluntad y evalúe todo como amigo de Dios, percibirá esas claves con toda claridad. Eso guiará a entender mejor que sólo Dios Uno es quien tiene control sobre todo lo material, los sentimientos y las ideas. Dice El en un versículo:
   
 
Les mostraremos Nuestros signos fuera y dentro de sí mismos hasta que vean claramente que (el Corán) es la Verdad. ¿Es que no basta que tu Señor sea testigo de todo? Seguramente dudan del encuentro de su Señor. Seguramente El abarca todo. (Corán, 41:53-54)
 
   

Dios Responde A Todas Las Personas Que Le Rezan

Dios Responde A Todas Las Personas Que Le Rezan

 Dios, Todopoderoso, Misericordioso y Compasivo, reveló en el Corán que está cerca del ser humano y responderá a quienes Le oren. Uno de esos versos significativos es el siguiente:
   
 
Cuando Mis siervos te pregunten por Mí, estoy cerca y escucho la oración del que ora cuando Me invoca. ¡Que Me escuchen y crean en Mí! Quizás, así, sean bien dirigidos. (Corán, 2:186)
 
   
Como se manifiesta en este versículo, Dios está cerca de todos. Conoce los deseos, sentimientos, ideas, cada palabra pronunciada, cualquier susurro y hasta lo que está oculto dentro de nuestros pensamientos. En consecuencia, Dios oye y conoce a todos los que se vuelven a El y Le oran. Esta es una bendición de Dios a la humanidad, y expresión de Su misericordia, gracia y poder infinitos.
Dios posee poder y conocimiento sin límites. Es el Poseedor de todo. Cada ser, cada objeto --desde las personas aparentemente más poderosas a las más pobres, desde los magníficos cuerpos celestiales al animal más diminuto de la tierra-- pertenece a Dios y está completamente bajo su voluntad y control.
Una persona que cree sinceramente en ello, puede orar a Dios por cualquier cosa y esperar que Dios conteste sus oraciones. Por ejemplo, si una persona posee una enfermedad incurable seguramente recurrirá a todas las formas de atención médica. Pero sabiendo que sólo Dios restaura la salud, a El le rezará para su recuperación. Alternativamente, una persona con algún tipo de temor o ansiedad puede orarle a Dios para que la alivie y remueva toda clase de miedo. Y quien enfrente dificultades en una tarea también puede rezarle a El para superarlas. Se puede rogar a Dios por muchas cosas: por la guía hacia el sendero correcto, para que nos acepte en el paraíso, para comprender mejor lo que es el Jardín, el infierno y el Poder de Dios, por una buena salud, etc. Esto es lo que subrayó el Mensajero de Dios (la paz sea con él), cuando dijo:
“¿Quieren que les presente un medio con el cual se protegerán de las maldades de los enemigos y aumentarán sus recursos?” Dijeron: “Sí, oh Mensajero de Dios”. Dijo el Profeta: “Implora a tu Señor día y noche, porque la ‘Oración’ es el recurso del creyente”.1
Sin embargo, en el Corán hay otro secreto revelado que merece nuestra atención en este momento. Como Dios comunica en el versículo, “El hombre invoca el mal con la misma facilidad con que invoca el bien: el hombre es muy precipitado(Corán, 17:11). No todo lo que invoca el ser humano puede ser provechoso. Por ejemplo, una persona puede pedirle a Dios que le dé más propiedades y riquezas para el bienestar de sus hijos el día de mañana, pero Dios puede ver que ello no es algo bueno. Puede ser que la vida fácil aparte a sus hijos de Dios. Entonces Dios oye la súplica y la acepta como adoración pero responde de la manera más conveniente. Por otra parte, alguien puede pedir a Dios que le ayude a no llegar tarde a una cita. Pero puede ser que eso es lo que le conviene ya que así se encontrará con alguien que le será beneficioso para la vida eterna. Es decir, Dios no ve nada bueno para la persona en la cita a la que quería llegar a tiempo y le responde entonces de la manera que más conviene a la misma. Esto encierra un secreto muy importante.
Quienes desconocen esa realidad piensan que cuando Dios no les concede lo que quieren es porque no escuchó sus invocaciones. Pero en realidad se trata del producto de su ignorancia, porque Dios está “más cerca de él que su misma vena yugular”(Corán, 50:16). Dios está enterado de cada palabra que se pronuncia, cada pensamiento que se tiene y cada instante de la vida de cada uno. Incluso Dios conoce lo que experimentamos cuando dormimos. Dios es el creador de todo. En consecuencia, habría que ser consciente de que cada vez que se reza El acepta ese acto como adoración, responde de la manera más conveniente y facilitará lo que sea mejor para uno.
La oración, una forma de adoración, también es un regalo precioso de Dios a la humanidad porque por medio de ella Dios permite que el ser humano logre cualquier cosa que considera buena y beneficiosa para sí mismo. El Corán se refiere a la importancia de la oración: “Di: ‘Mi Señor no se cuidaría de vosotros si no Le invocarais. Pero habéis desmentido (la Revelación) y es ineludible (el castigo)’”. (Corán, 25:77)

Dios responde las oraciones de los afligidos y necesitados

Es cuando se realiza la oración que se siente la proximidad explícita de Dios. Es el momento en que, como siervo del Señor, se siente Su cercanía y la necesidad de El. Es por eso que al rezar se percibe la debilidad de uno y que nadie excepto El puede ayudarnos. La sinceridad con que rezamos depende de la angustia que nos embarga. Por ejemplo, todo el mundo reza a Dios por la paz en el mundo. Pero el angustiado en medio de una guerra rezará con más entrega y humildad. Del mismo modo, durante una tormenta en un barco o a bordo de un avión en peligro de estrellarse, la súplica a Dios será con un gran fervor, sinceridad y sumisión. Dios se refiere a esta realidad:
   
 
Di: “¿Quien os liberará de las tinieblas de la tierra y del mar?” Le invocáis humildemente y en secreto: “Si nos libras de ésta, seremos, ciertamente, de los agradecidos”. (Corán, 6:63)
 
   
En el Corán, Dios ordena al ser humano que ore con humildad:
   
 
¡Invocad a vuestro Señor humilde y secretamente! El no ama a quienes violan la ley. (Corán, 7:55)
 
   
En otro versículo Dios comunica que responde las súplicas de los oprimidos y necesitados:
   
 
¿Quién, si no, escucha la invocación del necesitado, quita el mal y hace de vosotros sucesores en la tierra? ¿Hay un dios junto con Dios? ¡Qué poco os dejáis amonestar! (Corán, 27:62)
 
   
Está claro que no necesariamente se debe enfrentar la muerte para implorar a Dios y pedirle ayuda. Los ejemplos que damos aquí tienen por objeto hacer notar las formas en que el que cree en Dios reacciona ineludiblemente cuando se enfrenta con la muerte, es decir, volviéndose a El con absoluta sinceridad. Por otra parte, los creyentes de corazón, conscientes de su debilidad y necesidad, siempre se vuelven a Dios sinceramente, aunque sus vidas no corran peligro. Es una característica importante que los distingue de los incrédulos y de los de poca fe.

La súplica no tiene límites

A Dios se le puede pedir todo lo correcto (halal) porque El es el único gobernante y dueño absoluto de todo y, si quiere, otorga al ser humano lo que sea. Quien se vuelve a Dios y le reza, comprueba la potestad sin límites de Dios y en consecuencia debemos “mantenernos firmes en la súplica”, como manifestó nuestro querido Profeta (la paz sea con él)2. Debemos saber que para El es fácil cumplimentar cualquier deseo y conceder cualquier cosa, siempre que sea bueno para el suplicante. Los rezos de los profetas y de los creyentes auténticos mencionados en el Corán son un ejemplo para los creyentes respecto a las cosas que pueden pedir a Dios. Por ejemplo, el profeta Zacarías (Zakariyya) (la paz sea con él), suplicó a Dios por un heredero complaciente y Dios respondió sus ruegos, a pesar de que su esposa era estéril:
   
 
Cuando invocó internamente a su Señor. Dijo: “¡Señor! Se me han debilitado los huesos, mis cabellos han encanecido. Cuando te he invocado, Señor, nunca me has decepcionado. Temo la conducta de mis parientes a mi muerte, pues mi mujer es estéril. Regálame, pues, de Ti un descendiente, que me herede a mí y herede de la familia de Jacob, y ¡haz, Señor, que él te sea agradable!”. (Corán. 19:3-6)
 
   
Dios respondió las oraciones del profeta Zacarías y le dio la buena noticia del profeta Juan (Yahya -la paz sea con él-). El profeta Zacarías se sorprendió al recibir la noticia de un hijo porque su esposa era estéril. La respuesta de Dios a él revela un secreto que los creyentes siempre deberían tener presente:
   
 
“¡Señor!”, dijo (Zacarías), “¿Cómo puedo tener un muchacho, siendo mi mujer estéril y yo un viejo decrépito?”. “Así será”, dijo (el Señor). “Tu Señor dice: ‘Es cosa fácil para Mí. Ya te he creado antes cuando no eras nada’”. (Corán, 19:8-9)
 
   
Hay muchos otros profetas mencionados en el Corán cuyas oraciones tuvieron respuesta. Por ejemplo, el profeta Noé (la paz sea con él) pidió a Dios que infligiera un castigo a su gente, pues habían seguido el camino del mal a pesar de sus mejores esfuerzos para guiarlas al camino recto. Como respuesta a sus oraciones, Dios les asestó una gran aflicción, conocida por la historia.
El profeta Job (Aiyub) (la paz sea con él), imploró a Dios debido a su enfermedad: … “¡He sufrido una desgracia, pero Tú eres la Suma Misericordia!”(Corán, 21:83). La respuesta al profeta Job fue:
   
 
Y le escuchamos, alejando de él la desgracia que tenía, dándole su familia y otro tanto, como misericordia venida de Nosotros y como amonestación para Nuestros siervos. (Corán, 21:84)
 
   
Dios respondió al profeta Salomón (la paz sea con él), quien rogó, “¡Señor!”, dijo. “¡Perdóname y regálame un dominio tal que a nadie después de mí le esté bien. Tú eres el Munífico!”(Corán, 38:35). Dios le concedió un gran poder y riqueza.
En consecuencia, quienes rezan deberían tener presente el versículo, “Su orden, cuando quiere algo, se reduce a decirle (a ese algo): “¡Sea!”. Y es.(Corán, 36:82)

Dios da bendiciones de este mundo a quienes las desean, pero en la otra vida sufrirán una fuerte pérdida

Los deseos de quienes no albergan un respeto reverencial a Dios en sus corazones y carecen de una fe profunda en el Más Allá, son mundanales. Buscan riquezas, propiedades y estatus sólo para la vida de este mundo. Dios nos informa que quienes desean solamente lo mundanal no recibirán ninguna recompensa en la otra vida. Los creyentes, por otra parte, ruegan por la vida en este mundo y en el otro puesto que están seguros que la del Más Allá es tan cierta y próxima como la de aquí. Dios dice lo siguiente:
   
 
…Hay entre los hombres quienes dicen: “¡Señor! ¡Danos (bien) en la vida de acá!” Esos no tendrán parte en la otra vida. Otros dicen: “¡Señor! Danos bien en la vida de acá y en la otra presérvanos del castigo del Fuego!” Esos tendrán parte (recompensa) según sus méritos. Dios es rápido en ajustar cuentas. (Corán, 2:200-202)
 
   
Los creyentes también rezan por buena salud, riquezas, conocimiento y felicidad. Sin embargo, todas sus oraciones contienen la intención de agradar a Dios y buscan favorecer a la religión (din) en alguna medida. Por ejemplo, piden riquezas para usarlas en el camino de Dios. El Corán nos brinda el ejemplo del profeta Salomón. Su pedido de posesiones sin precedentes no tenía propósitos mundanales sino la noble intención de ser usadas en el camino de Dios, es decir, para llamar a la gente a la religión de Dios y ocuparse en la remembranza de El. Las palabras del profeta Salomón en el Corán indican esa intención sincera:
   
 
“.. Seguramente preferí las cosas buenas del mundo a la remembranza de mi Señor…” (Corán, 38:32)
 
   
Dios respondió a esa manifestación de Salomón, le concedió una gran riqueza en el mundo y le recompensó con las bendiciones de la otra vida. Por otra parte, Dios también concede los deseos de los que solamente quieren la vida de este mundo, aunque en el otro les aguarda un castigo doloroso. En la otra vida no tendrán acceso a ninguna de las bendiciones recibidas aquí.
Esta realidad importante se relata en el Corán así:
   
 
A quien desee labrar el campo de la vida futura se lo acrecentaremos. A quien, en cambio, desee labrar el campo de la vida de acá, le daremos de ella, pero no tendrá ninguna parte en la otra vida. (Corán, 42:20)
Si alguien desea la vida fugaz, Nosotros nos apresuraremos a darle en ella lo que queremos ―y a quien queremos―. Luego, le destinamos al infierno, donde arderá denigrado, desechado. (Corán, 17:18)
 
   

1. Buyuk Hadis Kulliyati (Great Ahadith Collection), Cem-ul-fevaid min Cami'il-usul and Mecma'iz-zevaid, Imam Muhammad Bin Muhammad Bin Sulayman er-Rudani 5
2. Sahih Bukhari, Volume 8, Book 75, Number 351

Dios Aumenta Sus Bendiciones A Quienes Le Son Agradecidos

Dios Aumenta Sus Bendiciones A Quienes Le Son Agradecidos

Toda persona necesita de Dios en todo instante de su vida. Desde el aire que respira hasta el alimento que come, desde la capacidad de valerse de sus manos hasta la facultad de hablar, desde el vivir en la clandestinidad a expresarse libremente con alegría, vive completamente en necesidad de lo que Dios crea y le otorga. Aún la gran mayoría de las personas no perciben su debilidad y su necesidad de Dios. Suponen que las cosas se desarrollan espontáneamente o que adquieren todo por su propio esfuerzo. Se trata de un error importante como así también una seria ingratitud hacia Dios. Irónicamente, la gente agradece a una persona que le regala algo insignificante y se pasa la vida ignorando las bendiciones incontables que Dios le ha dado en el transcurso del tiempo. Sin embargo, las bendiciones otorgadas son tan numerosas que nunca se las podría contabilizar. Dios nos informa así de esta realidad:
   
 
Si os pusierais a contar las gracias de Dios, no podríais enumerarlas. Dios es, en verdad, indulgente, misericordioso. (Corán, 16:18)
 
   
A pesar de esta realidad, la mayoría de la gente no agradece las bendiciones que recibe. El motivo de esa actitud nos lo cuenta el Corán: Satanás, quien juró descarriar a la gente del sendero de Dios, dijo que su objetivo fundamental es promover la ingratitud hacia Dios. Las expresiones desafiantes que Satanás dirige al Todopoderoso enfatizan la importancia de darle gracias a Dios:
   
 
“He de atacarles por delante y por detrás, por la derecha y por la izquierda. Y verás que la mayoría no son agradecidos”. Dijo: “¡Sal de aquí (del Paraíso)!, detestable, vil! ¡He de llenar el infierno de tus secuaces! ¡De todos vosotros!”. (Corán, 7:17-18)
 
   
Los creyentes, por otra parte, concientes de sus debilidades y mostrándose sumisos ante Dios, Le agradecen todas las bendiciones concedidas. Riquezas y posesiones no son las únicas bendiciones por las cuales los creyentes agradecen a Dios. Saben que Dios es el Dueño y Poseedor de todo y entonces expresan su gratitud de corazón por la buena salud, la belleza, el conocimiento, la sabiduría, la fe sincera, el rechazo de la incredulidad, la comprensión, el discernimiento, la previsión y la autoridad. Son agradecidos por ser guiados rectamente y por estar en compañía de los creyentes. Un hermoso paisaje, el fácil manejo de sus asuntos, la realización de sus deseos, las noticias que producen una gran alegría, una conducta respetuosa o cualesquiera de otras bendiciones, hacen que los creyentes se vuelvan inmediatamente a Dios, Le expresen su gratitud y reflexionen sobre su misericordia y compasión.
A cambio, por las buenas normas éticas exhibidas, los creyentes recibirán una recompensa. Este es otro de los secretos revelados en el Corán. Dios aumenta Sus bendiciones sobre quienes son agradecidos. Por ejemplo, Dios otorga más salud y poder a quienes Le agradecen por la buena salud y fortaleza con que cuentan. Dios concede más conocimiento y bienes a quienes Le agradecen esos beneficios recibidos. Esas recompensas les corresponden porque son personas sinceras que toman a Dios como amigo, están satisfechas con lo que El les da y se sienten complacidas con Sus bendiciones. Dios se refiere a estas cuestiones claves en el Corán:
   
 
“Y cuando vuestro Señor anunció: “Si sois agradecidos, os daré más (de Mi gracia). Pero, si sois desagradecidos,…Ciertamente, Mi castigo es severo.” (Corán, 14:7)
 
   
El ser agradecido también es un signo de la cercanía y amor a Dios. Los agradecidos poseen el discernimiento y capacidad para percibir las bellezas y bendiciones que Dios crea. El Mensajero de Dios (la paz sea con él), también se refirió a esto cuando dijo:
Cuando Dios te da hacienda, el deleite de las bendiciones y tributos de Dios tiene que manifestarse en ti3.
Por otra parte, el incrédulo o ingrato siempre verá las imperfecciones y errores incluso en el ámbito más hermoso y de esa manera se sentirá desdichado y descontento. En efecto, como propósito divino de la creación de Dios, dicha gente siempre se cruza con eventos aparentemente desfavorables y escenas desagradables. Asimismo, Dios despliega más de sus dones y bendiciones para aquellos que actúan de manera sincera y clarividente.
Uno de los secretos revelados en el Corán es el aumento de las bendiciones de Dios para quienes son agradecidos. Sin embargo, hay que tener presente que la sinceridad es un requisito de la gratitud. No hay duda de que mostrarse como agradecido sólo para impresionar a los demás, sin volverse sinceramente a Dios y sin percibir la paz interna producto de la misericordia y compasión, no sería más que una deshonestidad consumada. Dios sabe lo que nuestros corazones albergan, y será testigo de dicha deshonestidad. Los que tengan esa mala intención podrán engañar a otros pero no a Dios. Podrán ser agradecidos formalmente mientras no haya mayores problemas pero en tiempos difíciles lo más probable es que se muestren de inmediato desagradecidos.
También debería advertirse que los creyentes auténticos siguen siendo agradecidos a Dios incluso bajo las condiciones más difíciles. Alguien que observe desde afuera puede notar que se reducen algunas de las bendiciones de las que gozan los creyentes, pero éstos, al ser capaces de percibir los aspectos positivos de todo evento y situación, no dejan de tener en cuenta los favores que hay en ello. Por ejemplo, Dios comunica que probará a la gente con el temor, el hambre y la pérdida de la riqueza o la vida. En esos casos los creyentes no se entristecen ni se irritan pues confían en que Dios les premiará con los dones del Paraíso debido a la firmeza que demostraron en esa prueba. Saben que Dios no impone a nadie más que lo que puede soportar. La firmeza y sumisión consciente conduce a la paciencia y al reconocimiento. Por lo tanto es un atributo obvio de los creyentes exhibir una inquebrantable sumisión y entrega, a cambio de lo cual Dios promete expandir sus bendiciones sobre Sus siervos agradecidos, en este y en el otro mundo.

3. Ramuz el-Hadis, vol 1, p. 22

Los Secretos Que Encierran El Someterse Y Confiar En Dios

Los Secretos Que Encierran El Someterse Y Confiar En Dios

Confiar en Dios es un atributo peculiar de los creyentes que tienen una fe profunda, que pueden apreciar Su potestad, y que están en Su cercanía. El confiar en Dios implica la revelación de secretos y bendiciones importantes. Implica una sumisión definida y la plena confianza en el destino que El determina. Dios es el creador de todo: de los seres humanos, de los animales, de las plantas, así como de lo inorgánico. Y cada cosa tiene un propósito y destino determinados. El sol, la luna, los mares, los lagos, los árboles, las flores, una pequeña hormiga, una simple hoja que se desprende de la rama, una partícula de polvo sobre el escritorio, una piedra con la cual se puede tropezar, la camisa comprada diez años atrás, el durazno en el refrigerador, su madre, sus amigos de primaria, usted mismo, en resumen, todas las cosas, poseen un destino que fue predeterminado hace millones de años por Dios. El destino de todo está guardado en un libro que es llamado en el Corán “El Libro Madre”. El momento de la muerte, de la caída de la hoja, del comienzo de la descomposición del durazno en el refrigerador, y todas las etapas por las que pasó la piedra hasta que se tropieza con ella, es decir, todo evento, insignificante o importante, está en este libro.
Los creyentes tienen fe en el destino y saben que el dispuesto por Dios para ellos es el mejor. Es por eso que en todo momento confían en Dios. En otras palabras, saben que Dios genera todos los sucesos con un propósito divino y que todo lo que crea es beneficioso. Por ejemplo, contraer una enfermedad fatal, confrontar con un enemigo inmisericorde y desagradable, padecer acusaciones falsas siendo inocente o tropezar con las situaciones más terribles, no hace trepidar la fe de los creyentes ni suscita miedo en sus corazones. Dan la bienvenida a lo que Dios ha creado para ellos y se alegran de no asustarse de las cosas que normalmente aterrorizan o desesperan a los incrédulos. A eso se debe que hasta los escenarios más espantosos fueron dispuestos por Dios para ponerles a prueba. Quienes los enfrentan con firmeza, confían en Dios y en el destino que El pergeña, obtendrán el amor y contento de Dios. De ese modo se ganan el Paraíso eterno. Por lo tanto, los creyentes obtienen el goce de confiar en su Señor a lo largo de sus vidas. Se trata de una bendición y un secreto que Dios revela a los creyentes. Dios comunica en el Corán (Corán, 3:159) que ama a quienes confían en El. A eso también se refiere el Mensajero de Dios (la paz sea con él):
La fe de un siervo de Dios no es tal a menos que crea en el destino, con sus partes buenas y malas, sepa que no puede evitar nada de lo que le sucede (sea bueno o malo) y que no puede lograr nada de lo que le es esquivo y que no puede agarrar nada que se escape de él (sea bueno o malo)4.
Otro punto mencionado en el Corán acerca de la confianza en Dios es “la toma de medidas.” El Corán nos informa sobre numerosas medidas que pueden tomar los creyentes en diversas situaciones. En muchos otros versículos Dios también revela que esas medidas aceptadas como una forma de adoración por Dios, no modifican el destino. El Profeta Jacob (la paz sea con él), advirtió a sus hijos que tomen ciertas medidas al entrar a la ciudad, pero después les recordó que pusieran su confianza en Dios. El versículo de marras dice:
   
 
Y dijo: “¡Hijos míos! No entréis por una sola puerta, sino por puertas diferentes. Yo no os serviría de nada frente a Dios. La decisión pertenece sólo a Dios. ¡En El confío! ¡Que los que confían confíen en El! (Corán, 12:67)
 
   
Como se puede ver en las palabras del profeta Jacob, los creyentes toman precauciones definidas pero saben que no pueden modificar el destino que Dios ha deseado para ellos. Por ejemplo, una persona debería seguir las reglas de tránsito y conducir con cuidado. Esto es una medida importante y una forma de adoración ejecutada a favor de su vida y la de otros. Sin embargo, si Dios desea que esa persona fallezca en un accidente automovilístico, ninguna medida evitará su muerte. Algunas veces puede parecer que una acción precautoria le permite escapar de la muerte. También puede tomar una medida decisiva que cambia el curso de toda su vida; o puede recuperarse de una enfermedad fatal gracias a la fortaleza y resistencia física. Pero todo eso ocurre porque Dios lo ha decretado. Algunos malinterpretan distintas situaciones al expresar “se sobrepuso a su destino” o “cambió su destino”. En verdad nadie, ni siquiera la persona que parece más firme y resuelta en el mundo, puede modificar lo que Dios ha decretado. Nadie tiene semejante poder. Por el contrario, la fuerza del decreto de Dios no es sobrepasada por nadie. Y para nada afecta esta verdad el hecho de que alguien no acepte esto. En realidad, ese rechazo también está decretado. Por ese motivo, quien escapa de la muerte o de la enfermedad o ve completamente modificado el curso de su vida es porque estaba decretado. Dios se refiere a esto en el Corán:
   
 
No ocurre ninguna desgracia, ni a la tierra ni a vosotros mismos, que no esté en una Escritura antes de que la ocasionemos. Es cosa fácil para Dios. Para que no desesperéis si no conseguís algo y para que no os regocijéis si lo conseguís. Dios no ama a nadie que sea presumido, jactancioso. (Corán, 57:22-23)
 
   
Como dice el versículo, todo lo que sucede está predeterminado y anotado en un libro resguardado por Dios. Por lo tanto, el Señor dice al ser humano que no sufra por las pérdidas que experimente. Por ejemplo, si a alguien se le incendia la casa o pierde mucho dinero en un negocio, son situaciones ya decretadas, imposibles de prevenir o evitar. Entonces no tiene sentido lamentarse o sentirse culpable. Dios nos pone a prueba a todos a través de diversos sucesos decretados por El. Y quienes confían en Dios al enfrentarse con situaciones como ésas obtienen Su contento y amor. Por otra parte, quienes no ponen su confianza en Dios nunca estarán libres de problemas, impaciencia e infelicidad a lo largo de la vida en este mundo, y tendrán un castigo eterno en la otra vida. Queda sumamente en claro que confiar en Dios significa obtener beneficio y un buen pasar tanto en este mundo como en el otro. Al revelar Dios estos secretos a los creyentes, les alivia sus dificultades y hace fácil su prueba en esta vida.

4. Al-Tirmidhi, Destiny 10, 2145

En Todo Acontecimiento Hay Algo Conveniente

En Todo Acontecimiento Hay Algo Conveniente

Dios nos informa que todo lo que crea encierra un beneficio. Es otro secreto que facilita al creyente confiar plenamente en Dios, Quien nos comunica que hasta lo que parece desfavorable tiene mucho de bueno:
   
 
...Y si os resultan antipáticas, puede que Dios haya puesto mucho bien en el objeto de vuestra antipatía. (Corán, 4:19)
…Puede que os disguste algo que os conviene y améis algo que no os conviene. Dios sabe, mientras que vosotros no sabéis. (Corán, 2:216)
 
   
Los creyentes, conscientes de este secreto, buscan la bondad y la belleza en todo acontecimiento. Ningún incidente, penalidad o desventaja, aparentemente cosas adversas, les aflige o atemoriza. Mantienen la compostura frente a una pequeña experiencia o a una gran prueba. Los musulmanes sinceros ven incluso un propósito divino en la pérdida de todo lo ganado con sacrificio. Agradecen a Dios los regalos de la vida. Creen que Dios pudo haberlos protegido de cometer una mala acción debido al excesivo apego a las posesiones. En consecuencia, agradecen en su corazón de la manera más ferviente a Dios porque ninguna pérdida en este mundo se equipara a la del Más Allá pues ésta significa un castigo eterno e intolerable. Quienes en todo momento tienen en cuenta la otra vida consideran todos los acontecimientos como un favor para un buen fin. Quienes superen esas pruebas reconocerán su debilidad ante Dios y reconsiderarán lo mucho que necesitan de El. Se volverán a Dios con más humildad a través del rezo, lo cual a su vez les acercará más a El. Sin duda esto se trata de un gran beneficio personal en la otra vida. Al ponerse la confianza absoluta en Dios y exhibirse firmeza, se obtiene el contento de Dios y se logrará el premio de la bienaventuranza eterna.
El ser humano debería buscar lo bueno y agradable no sólo en las pruebas serias sino en la rutina diaria. Por ejemplo, que se queme el alimento que se preparó con esmero puede conducir a que, por voluntad de Dios, se tomen medidas que eviten otros accidentes más graves en el futuro. Un joven puede no aprobar el examen de admisión al colegio, cosa en la que centraba sus esperanzas. Sin embargo, debería saber que en ese fracaso también hay beneficio. Debería comprender que Dios podría haber deseado evitarle algunas circunstancias o gente adversas y entonces sentirse contento. De la misma manera, el pensar que Dios ha puesto muchas otras bendiciones, evidentes o que escapan a la comprensión, en cada suceso, hace que los creyentes perciban la gracia de la total sumisión a Su guía.
La persona no siempre ve el beneficio y propósito divino detrás de cada incidente. Si lo percibe y está segura de las mercedes que encierra, entonces ruega a Dios que le muestre esos favores que se ocultan detrás de cada suceso.
Quienes son conscientes de que Dios genera todo con un propósito, nunca usan expresiones como “Me hubiera gustado no hacer esto…” o “Me hubiera gustado no haber dicho eso”, etc. Errores, defectos o sucesos aparentemente desgraciados poseen bendiciones esenciales y son pruebas del destino. Dios brinda importantes lecciones y recordatorios en el destino que adjudica a cada individuo. Para quienes son capaces de discernir esto no existen equivocaciones o adversidades sino lecciones, advertencias y sabiduría Divina. Por ejemplo, el musulmán a quien se le quema su local comercial examinará su alma y se volverá más auténtico y sincero en su fe, a la vez que considerará lo sucedido como una advertencia de Dios debido a la vinculación y permisividad con las cuestiones mundanales.
En consecuencia, independientemente de lo que se encuentre en la vida, la prueba eventualmente finalizará. Quien recuerda un padecimiento se asombrará de que lo que le queda del mismo es sólo una tenue idea, como si fuesen borrosas escenas de una película vista hace mucho tiempo. Dicho en otras palabras, llegará el día en que la mayoría de las experiencias dolorosas se convertirán en un recuerdo desdibujado. Lo único que quedará bien en claro es la actitud asumida ante la penalidad y si se trataba de algo que resultaría o no del agrado de Dios. El ser humano no tendrá que rendir cuentas por las experiencias sino por las posturas, ideas y sinceridad exhibidas en esos momentos. Por lo tanto, los creyentes se deleitarán en este mundo y en el otro si se esfuerzan por ver los beneficios y el propósito divino en las situaciones que atraviesan. Quienes descubran este secreto no sufrirán tristeza ni temor. Ningún suceso y ninguna persona les afectarán en esta vida ni en la otra. El Corán lo expresa así:
   
 
Dijimos: “¡Descended todos de él (del Paraíso a la tierra)! Si, pues, recibís de Mí una dirección, quienes sigan Mi dirección no tendrán que temer (el Juicio) y no estarán tristes (del resultado del Juicio). (Corán, 2:38)
Ciertamente, los amigos de Dios no tienen que temer y no estarán tristes. Creyeron y temieron a Dios. Recibirán la buena nueva en la vida de acá y en la otra. No cabe alteración en la palabra de Dios. ¡Ese es el éxito grandioso! (Corán, 10:62-64)